Con todo lo que está pasando en nuestro país, me he detenido a pensar en nuestro rol como educadores. Más que nunca se hace evidente que tenemos una tarea crítica para lograr construir una sociedad justa, fraterna y donde todos y todas caminemos juntos, donde nadie se sienta desplazado.

Es por eso que solo puedo pensar en una misión: FORMAR.

Sigamos formando hombres y mujeres para leer la realidad y discernir los signos de los tiempos. Necesitamos formar personas con los pies en la tierra, conectados con el país y la sociedad, porque solo la conexión con lo que pasa nos va a llevar a salirnos de nosotros mismos, comprender la realidad y construir comunidad.

Sigamos formando hombres y mujeres para ser siempre ciudadanos. Ciudadanos que participen de lo que pasa en el país, que tengan un pensamiento crítico y que sepan respetar y abrazar la diversidad.

Sigamos formando hombres y mujeres para el diálogo. Diálogo que implica escuchar al otro, con humildad y atención, pero que también necesita tener un punto de vista y saber ponerlo sobre la mesa, con argumentos y persuasión.

Sigamos formando hombres y mujeres con un horizonte de justicia social y de inconformismo hasta alcanzarla. En palabras de Alberto Hurtado, “Toda educación social comienza por valorar la justicia. La justicia parece una virtud desteñida, sin brillo, porque sus exigencias son a primera vista muy modestas, por eso no despierta entusiasmos. Su cumplimiento no acarrea gloria. Es la más humilde de las virtudes.”

Por último, sigamos formando hombres y mujeres en reconciliación. La reconciliación implica una actitud interior, que nace al conectarse con Dios y uno mismo y con los demás. Te permite reconocer la propia oscuridad, por una parte, y reparar lo que sea necesario, por otra. La reconciliación te expande en libertad y te pone al servicio de los demás.

En estos tiempos de re-mirarnos como país, la invitación a quienes educamos es a dobleintencionar la formación de nuestros estudiantes con todas nuestras actitudes y acciones. Y nunca olvidemos que el modelaje es la herramienta más potente en el aprendizaje.

Recibe un abrazo,

María de Los Ángeles Pavez

Directora Red Educacional Ignaciana

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