Les contamos que ya tenemos a los ganadores de nuestro concurso «Cuarentena en tus palabras».

El primer lugar lo obtuvo Loreto Núñez, educadora diferencial de la Escuela San Ignacio Calera de Tango con su cuento titulado «Suposición». Te lo presentamos a continuación:

«Discutí fuertemente con ella el último día. Fui yo el que dio el último portazo que remeció los vidrios de la ventana del segundo piso. Supongo que se habrá quedado mirando la puerta algunos segundos, supongo que miró el techo con los ojos llorosos. Supongo que dijo ‘no es nada’ cuándo preguntaron qué pasó. En mi calendario han pasado 31 días y no puedo verla. Mi viejita tiene 85 años y no tiene celular ni Internet. Ojalá sepa que me arrepiento y que la amo. Debí habérselo dicho. Supongo que no lo sabe».
Loreto Núñez, Escuela San Ignacio Calera de Tango

En tanto, la primera mención honrosa es para Gerardo Martínez León, estudiante de 6° Básico, del Colegio José Antonio Lecaros con su relato denominado «El virus y yo»:

«Un virus detectado en China llegó a Chile y yo debo impedir que entre en mi cuerpo y a mis cercanos, dicen que está recubierto de grasa y que parece araña con muchas patas, la imaginación de un niño no tiene límites, no saben lo que me imagino es algo gracioso, el virus no se meterá en mi casa ya lo he decidido debo defender a los míos, especialmente a mi tita, le dije ponte la máscara y el antifaz, abuela mata virus vamos por él, al ataqueeeee, pero ella se quedó dormida no siguió jugando. Con mi hermanita hicimos un fuerte y vigilamos todos los días investigando científicamente una cura para matarlo, ya la encontramos el súper jabón con agua caliente son sus enemigos mortales, haremos la vacuna “jabonosaliente v-20”, la probaremos en mi ratoncillo de pruebas, mi abuelita jaja, ella debe ser la primera humana inmune».
Gerardo Martínez León, Colegio José Antonio Lecaros

Finalmente, la segunda mención honrosa es para José Miguel Sepúlveda, estudiante de 4° Medio del Colegio San Ignacio El Bosque, con su obra «Cordura»:

«Hoy en día es preocupante todos los desórdenes que causa en nuestra mente la soledad y el silencio de la cuarentena, si seguimos así vamos a terminar hablando con nosotros mismos o incluso vamos a creer que nos hablan nuestras propias mascotas, el otro día casi pensé que me habló mi perro, me di vuelta y me tranquilicé rápidamente al ver que era solo el tostador que charla conmigo todas las mañanas, era predecible porque al cuadro le gusta hablar lo menos posible y normalmente solo para preguntar la hora a media tarde y fui afortunado porque me pudieron hablar los libros que no se cansan de contar sus historias de antaño o aún pero, el lapicero, un soberbio, en el escritorio siempre monopoliza las conversaciones».
José Miguel Sepúlveda, Colegio San Ignacio El Bosque

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