Ser un apoyo en la formación de los educadores y educadoras de nuestras comunidades escolares en temas como análisis de la realidad, espiritualidad y educación jesuita, fortaleciendo la  adhesión identitaria. Esta es la razón de ser del Programa Amar es Servir (AES) de la Red Educación Ignaciana que lleva cerca de 13 años entregando las mencionadas herramientas a los formadores.

Son cuatro etapas de las que consta este programa: Loyola, Manresa, París y Roma. Cada una de ellas, hasta el año pasado, se realizaba de forma presencial en distintas locaciones y en régimen de internado con educadores de todos los colegios de la REI a lo largo de Chile.

El confinamiento desafió a los organizadores de AES y ahora, a distancia, han seguido invitando a reconocer las oportunidades, abrazando, por una parte, esta nueva realidad y, por otra, los aprendizajes que ha dejado este tiempo.  Así, se han movilizado para buscar otras formas de salir al encuentro de nuestros educadores de manera creativa.

En esa línea, durante el primer semestre se organizaron dos coloquios amplios ofreciendo un espacio de encuentro y diálogo, desde las claves  ignacianas. El primero de ellos permitió tener una mirada del contexto actual desde el ámbito psicológico y espiritual. Acompañaron en esta instancia la psicóloga Alejandra Peamjean y el educador Nelson Montaldo. En el segundo, en tanto,  se levantaron preguntas y respuestas en comunidad frente a la pandemia, con el acompañamiento del sociólogo Pablo Astudillo. Ambos fueron muy bien evaluados, reconociendo la riqueza del encuentro y la mirada común.

Recientemente, finalizaron dos encuentros con educadores de Manresa 13 y 14 que permitieron el reencuentro y la realización de un trabajo de reflexión conjunta respecto a varias preguntas importantes que han surgido desde el ámbito educacional, avanzando en la propuesta de pistas ignacianas que vayan iluminando el camino.

Adicionalmente, se ha mantenido el envío mensual de la Pausa Ignaciana, buscando acompañar  y mirar el paso de Dios, observando, rezando y descubriendo cómo está presente, actuando, trabajando en la realidad y animándonos a mirar con nuevos ojos.

AES finaliza el año con una invitación a una pausa virtual en comunidad, preparando y anhelando el retorno presencial a cada una de las etapas. Asimismo, anima a sus formadores a no bajar los brazos, con el ánimo, la esperanza y la certeza de que se volverán a encontrar muy pronto.

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